martes, 20 de mayo de 2014

La Matemafobia

En Francia existe una expresión que divide a las personas en dos grupos bien definidos: la matemafobia. Un matemáfobo es una persona que le tiene fobia a las matemáticas. Como dicen las señoras, “no las puede ver ni en pintura”.

Una proporción importante de nuestros estudiantes son, en mayor o menor medida, matemafobos. Uno de nuestros más grandes retos consiste en curarlos y vacunarlos contra esa enfermedad. En otro sitio hablaremos de las causas de esta enfermedad y de las estrategias que se pueden desarrollar para tratarla. Aquí mencionaremos solamente algunos aspectos particulares de la misma. Como quien dice los síntomas.

El matemáfobo es alguien que está plenamente convencido de que los genes matemáticos existen y que, cuando él llego a que le dieran uno, hacía rato que habían cerrado el almacén. El no cree que sea bruto, en general, —¿quién puede llegar a creerlo?— sino tan sólo bruto para las matemáticas.

El piensa que, si llegó tarde a la repartición de los genes matemáticos, en cambio sí llegó temprano a la repartición de los genes humanísticos y que el uno es completamente contradictorio con el otro. El matemáfobo es alguien que puede leerse una novela de corrido —todos deberíamos ser capaces, ¿no es cierto?— pero que no es capaz de mantener su concentración en un texto técnico durante más de dos minutos y treinta y siete segundos.

El matemáfobo expresa su enfermedad de diversas maneras. Existen aquellos —particularmente las mujeres— para quienes su enfermedad es una catástrofe. No tienen ni idea de qué hacer y se ahogan en un vaso de agua, antes de que el agua haya sido servida. Dicen tener interés en salir adelante, pero la conciencia de su incapacidad no les permite hacer nada al respecto. Por otro lado, existen aquellos que expresan esta situación con una actitud de absoluta falta de interés. Piensan que su universo está y estará siempre desprovisto de las matemáticas y se pasan el semestre preguntándose por qué lo ponen a sufrir si él vino a la universidad a prepararse para el futuro.

Un último comentario. En muchas ocasiones, el matemafobo no solamente odia las matemáticas, también odia a cualquiera que sustente el título de profesor de matemáticas...

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